miércoles, 25 de noviembre de 2015

(VIDEO) México: Comunidad Mixe exige figura de propiedad intelectual colectiva, tras escándalo de plagio

 Foto: Captura de video.

Por Dulce Olvera

Ciudad de México, 24 de noviembre (SinEmbargo).– Santa María Tlahuitoltepec es un municipio oaxaqueño ubicado sobre una superficie montañosa y fría con alrededor de 12 mil habitantes. Esa cabecera de la parte alta del territorio mixe, localizada al noreste de la ciudad de Oaxaca, se caracteriza por sus bandas filarmónicas y su vestimenta, la cual es resultado de un particular proceso artístico tanto de inspiración individual en cada hogar como de identidad y costumbre colectiva.

Es ropa cotidiana y de eventos oficiales o rituales, una prenda que tiene que ver con la vida misma de la gente de la comunidad tanto a nivel cultural como económico ya que, si bien desde la infancia la utilizan como vestimenta, su producción también es para autosustento. Las prendas para hombres y mujeres las venden en mercados de otras comunidades mixes de la entidad y en otras partes del país como exposiciones artesanales de la Ciudad de México.
El precio de estos trajes tradicionales depende del tipo de blusa, si es para hombre o mujer o del tipo de tela y tejido. En términos generales la blusa cuesta entre 450 y 500 pesos. Son “precios económicos, muy baratos. Porque en primera instancia es para vestimenta de nuestras propias comunidades”, dijo Adelfo Regino Montes, Secretario de Asuntos Indígenas de Oaxaca a este medio.
Para la comunidad mixe de ese municipio, la blusa extiende figuras ilusorias que refieren al equilibrio de su lengua materna ayuujk, recogen como un mapa una forma de relacionarse con el mundo. El diseño de la prenda recrea lo cotidiano, preside lo colectivo, inaugura la comunidad, salvaguarda el patrimonio material e inmaterial de la comunidad y es testigo de sus prácticas. La blusa de Tlahuitoltpec es identidad.
“En este país se privilegia lo privado y no lo colectivo. Las comunidades debemos ser sujetos de derecho y que se reconozca eso que nos caracteriza como pueblo”, demandó Fidel Pérez Díaz, regidor suplente de Educación del municipio, en junio pasado.
En ese mes de este año, la comunidad mixe se pronunció en el museo textil de Oaxaca contra lo que ellos llamaron plagio del diseño de su blusa tradicional, cuyo tiempo de elaboración es subjetiva porque es una recreación de cada habitante del lugar. Los artesanos “se inspiran en detalles, en el amor a su trabajo”, afirmó Carmelitana Vásquez Pérez, regidora de Educación, Cultura y Deporte durante la ponencia.
Como comunidad pidieron al Estado mexicano instituir instrumentos efectivos que protejan la propiedad intelectual colectiva y cultural de los pueblos indígenas. “Convertir las leyes abstractas en verdaderas herramientas de legalidad”, exigieron. Sin embargo, también ponen sobre la mesa la pregunta de ¿por qué tienen que registrar lo que es parte de su vida?, ¿por qué registrar una esencia, una raíz?
“Isabel Marant es una diseñadora francesa cuya línea primavera-verano 2015 incluye una colección que tiene patrones gráficos tomados indiscutiblemente de la blusa de Tlahuitoltepec, ya que no da los créditos correspondientes privatizando de esta manera la propiedad colectiva, esto es plagió el diseño”, denunció en esa conferencia el Alcalde del municipio Erasmo Hernández González.
Esta apropiación, agregó, seguramente no es el único caso en que la francesa ha atentado directamente contra la comunidad. “Con su acto desnuda la identidad de Tlahuitoltepec”, remató.
Cinco meses después, y ante la viralización de una supuesta demanda hasta el momento no confirmada por las autoridades de Oaxaca –que originó una petición en Change.org con más de 129 mil firmas actualmente– el viernes pasado en la página de Facebook de la diseñadora señalada se negó la existencia de aquella supuesta denuncia.
“Isabel Marant formalmente niega tener alguna patente de las blusas de Santa María Tlahuitoltepec. También formalmente niega haber enviado o pedido a la autoridad francesa enviar algún documento a la autoridad de Santa María Tlahuitoltepec para prevenir a los habitantes del municipio sobre vender los diseños tradicionales. Por el contrario, Marant ha presentado alegaciones que señalan expresamente que estos diseños vienen desde el pueblo de Santa María Tlahuitoltepec. Después de trazar el verdadero origen de estas prendas, informó oficialmente a la corte que ella no pretende ser la autora de esta blusa y estos diseños. Asimismo aclara que la blusa no está a la venta en ninguna tienda”,  explica el mensaje.
El Presidente Municipal explicó en junio que Tlahutoltepec, la cual alzó la voz contra la supuesta apropiación de un patrimonio cultural, es una comunidad que concibe el mundo como el espacio donde se desarrolla lo colectivo.
“La cosmovisión, la música y la vestimenta, en este sentido la blusa, constituye un elemento que convierte la manufactura artesanal en una actividad socioeconómica porque su producción es para autosustento, porque preserva la tradición y la materializa culturalmente. Tlahuitoltepec es una entidad viviente, no es pasado, no es un museo, no es folclor, sino portador de cultura que hace referencia a la diversidad de la región. Asimismo Tlahuitoltepec es una comunidad orgullosa de compartir su inspiración en el arte, la música y la danza”.
De acuerdo con el Alcalde, el plagio hecho por la francesa violó el artículo 2 de la Constitución mexicana. En la fracción IV del inciso A especifica que los pueblos indígenas tienen “el derecho de preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad”.
Hernández González también mencionó el artículo 1.2 del Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas en países independientes de la Organización Internacional del Trabajo o el 33 de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Lo que supuestamente hizo la diseñadora –ya negado por ella–, acusaron en el pronunciamiento, “es una apropiación de un patrimonio cultural con fines comerciales; no es un recurso creativo, ignora que las dimensiones culturales y sociales de la blusa prevalecen sobre las económicas y ocasiona daños contra la comunidad, contra el diseño y contra la industria de la moda”.
Por lo tanto, la comunidad mixe hizo un llamado a la diseñadora y a las autoridades a reconocer que la blusa de Tlahutoltepec y sus elementos gráficos representan la identidad de la comunidad. “Es un patrimonio colectivo que recrea la cultura por tanto no permite la posibilidad de un autor”, explicaron en su pronunciamiento de hace cinco meses.
Fidel Pérez Díaz, regidor suplente de Educación, subrayó en ese entonces que los habitantes del municipio montañoso exigieron a la diseñadora detener la producción bajo su firma y reparar los daños ocasionados: que reconozca el plagio, es decir, la reproducción sin permiso de los diseños de las artesanas de  Santa María Tlahuitoltepec; que haga acto de presencia para conocer a las artesanas y aprecie cómo se produce la blusa y conozca el origen de los trazos y los signos.
Finalmente, demandaron contextualizar el problema en un espacio más amplio, ya que no es exclusivo en esta blusa, “Hay más casos. ¿Qué se hace para protegerlo?”, cuestionó.
La comunidad de Tlahutoltepec nombra sus autoridades mediante normas internas y la Asamblea Nacional de Comuneros es la máxima autoridad.
De acuerdo con Genaro Hernández González, tesorero del comité de la banda filarmónica, desde junio ”estaban diseñando un procedimiento legal conscientes del vacío de las leyes en la Constitución. Este es el momento –hace cinco meses– para sentar las bases y obstaculizar el saqueo de los recursos culturales”.


La semana pasada, algunos medios de comunicación dieron a conocer, basándose en un supuesto documento, que existía una demanda contra los mixes por la patente del diseño de la prenda tradicional. Presumieron que, ante esa supuesta demanda, la comunidad tendría prohibido venderlas.
“Hasta este momento [viernes 20 de noviembre] no tenemos la información detallada. Es general. Hay denuncias de la prensa ante la opinión pública. Nosotros estamos averiguando para verificar si existe una patente como la que se alega en los medios, y de ser cierta, tendríamos que proceder jurídicamente. Estamos verificando”, afirmó en entrevista telefónica para SinEmbargo Adelfo Regino Montes, Secretario de Asuntos Indígenas de Oaxaca.
La comunidad oaxaqueña –otra vez– aprovechará esta oportunidad mediática para hacer un llamado a las instancias correspondientes del estado y de la federación para legislar en la materia, y reconocer la propiedad intelectual colectiva de los pueblos indígenas con relación a su patrimonio cultural.
El Secretario habló con el Alcalde del municipio Erasmo Hernández “para verificar si han recibido algún tipo de notificación y sobre esa base coordinarnos con la autoridad municipal y estatal para ver cuál sería la estrategia legal a seguir para defender estos diseños que usan las mujeres y los hombres de Santa María Tlahuitoltepec en la elaboración de su ropa tradicional. Estamos atentos a que tengamos toda la información para proceder ante las instancias que correspondan”.
Los diseños en cuestión se usan en los trajes tradicionales de Santa María Tlahuitoltepec, uno de los más de 500 municipios del estado de Oaxaca. Tiene un uso tradicional y generalizado por la comunidad.
“Al no existir las bases normativas institucionales para registrar este tipo de cuestiones, en muchos de los casos no se ha realizado un registro. Lamentablemente hasta el día de hoy muchos de los patentes están regulados desde la perspectiva de un derecho individual no un colectivo y en este caso estamos frente a una comunidad que es la propietaria de los diseños”, expuso Adelfo Montes a este sitio.