lunes, 27 de abril de 2026

Paradojas de las patentes

 


  Por Luis Ángeles

Las patentes son derechos que el Estado concede al inventor para explotar en exclusiva su desarrollo científico durante cierto tiempo y con ello incentivar la investigación, al proteger de plagio y permitir recuperar la inversión. 

La paradoja es que con frecuencia ocurre lo contrario y cuantas más patentes se conceden más difícil se vuelve innovar, porque generan bloqueos tecnológicos con barreras temporales a la entrada, y otros innovadores deben pagar licencias o enfrentar demandas. Así, las patentes, concebidas para premiar a inventores, terminan protegiéndolos de la innovación de otros mediante un monopolio legal.

Un ejemplo clásico es la industria farmacéutica, donde se elevan precios y se retrasan los genéricos, limitando el acceso a nuevos medicamentos aunque haya vidas de por medio.

Más patentes significarían más innovación, porque inventar cuesta tiempo, dinero y esfuerzo, y se imponen para proteger al innovador, pero luego el invento pasa a ser de todos. En teoría, es un trato justo, pero la patente frena a quien quiera mejorar el invento.

En la Mesopotamia del año 36 AC la rueda cuadrada podría haberse impuesto a la redonda porque Kuadrapuluk la habría registrado y Rodariuk no hubiera ganado la apuesta.

Una tecnología depende hoy de muchas patentes: una computadora incorpora miles en su fabricación y ningún competidor puede innovar sin permiso de sus dueños; el conocimiento lo privatizan las corporaciones que patentan todo lo imaginable. 

Incluso ideas pequeñas se vuelven armas legales que se aplican para bloquear competidores y generar litigios como negocio, por lo que empresas como las de Edison acaban por tener más abogados que tecnólogos. La mayoría de las empresas no inventan, compran patentes o esperan a que alguien innove para lograr licencias cruzadas, entre las que hay que compartir costos y riesgos, porque la innovación es acumulativa y hoy en día no hay innovador solitario.

En la confrontación China-Estados Unidos hay empresas que para ganar la carrera ya no patentan; en aras de su soberanía tecnológica y seguridad geopolítica veremos si la lucha de los superconductores, biotecnología e IA, avanzarán en alternativas como patentes más cortas, licencias obligatorias o ciencia abierta.

origen: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/26/columnas/paradojas-87448