Por Héctor Rivas
La inversión en bienes intangibles alcanzó un nuevo pico en 2025, impulsada por el avance de la Inteligencia Artificial y la expansión de plataformas digitales. Un informe de la OMPI señala que software, datos y actividad de I+D toman un peso creciente en la economía global; ese cambio tiene efectos concretos en empresas, empleo y políticas públicas.
















































