Por Carlos Augusto, director de Jornal Grande Bahía
El exministro de Hacienda, Fernando Haddad, afirmó, comentando sobre el libro autorial “Capitalismo Superindustrial – Varios Caminos, destino común”, que el concepto central de la obra describe una nueva etapa del sistema económico marcada por la mercantilización del conocimiento. Según él, este proceso se habría intensificado después de la Segunda Guerra Mundial y consolidado en las últimas décadas.
Según el ministro, la transformación del conocimiento en una mercancía alteró profundamente las relaciones de producción y el perfil de las clases sociales, redefiniendo el funcionamiento del capitalismo contemporáneo y el papel estratégico de la información, la tecnología y la innovación.
Haddad sostiene que el término “capitalismo superindustrial” deriva de una lectura de las ideas del economista y pensador Karl Polanyi, quien interpretó el capitalismo como resultado de grandes transformaciones históricas, especialmente la mercantilización de la tierra, el dinero y la fuerza de trabajo.
En la evaluación del ministro, el período actual añadió un nuevo elemento a este proceso histórico: el conocimiento, ahora convertido en un activo económico central, capaz de reorganizar las cadenas productivas, redefinir las jerarquías sociales y dar forma a las disputas económicas y tecnológicas del siglo XXI.
Desde la mercantilización del trabajo hasta la mercantilización del conocimiento
Según la explicación presentada, el capitalismo clásico se estructuró a partir de la transformación de la fuerza de trabajo en una mercancía, permitiendo la consolidación de un sistema basado en la compra y venta de trabajo humano. Este proceso, descrito por Polanyi, habría estado acompañado de cambios institucionales y sociales que reorganizaban la economía y la sociedad.
Haddad sostiene que en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, se produjo una nueva transformación estructural. El conocimiento, históricamente tratado como un bien común, se ha vuelto apropiado por las empresas y los grupos económicos, especialmente con el avance de las tecnologías, las patentes, la propiedad intelectual y la economía digital.
Según el ministro, este proceso se puede comparar con las “cercas” históricas que se produjeron en Europa, cuando se privatizaron las tierras ordinarias, transformando la base económica de las sociedades agrarias. En la interpretación presentada, el conocimiento habría pasado por dinámicas similares, ya no siendo un bien compartido para convertirse en un activo controlado por grupos que tienen los medios de producción.
El surgimiento del “cognitariado” y la nueva configuración social
Otro punto central de la tesis presentada por Haddad es el surgimiento de una nueva clase social, que asoció con el término “cognitariado”“cognitariado”, una expresión utilizada por los autores italianos para designar a los trabajadores cuya principal mercancía es la fuerza creativa e intelectual.
A diferencia del proletariado industrial clásico, que vendía fuerza física o productiva, esta nueva clase se insertaría en sectores vinculados a la innovación, la tecnología, la comunicación y la producción de conocimiento. Según el ministro, la combinación de capital y creatividad generaría flujos recurrentes de ganancias extraordinarias, alterando el funcionamiento tradicional del capitalismo.
Para Haddad, este cambio estructural habría transformado la configuración económica global, diferenciando el sistema actual del predominante hasta principios del siglo XX, cuando la industria pesada y la producción de materiales eran los principales motores de acumulación.
Transformaciones estructurales e implicaciones económicas
En la interpretación presentada, el capitalismo contemporáneo habría pasado por al menos dos grandes etapas:
- Capitalismo industrial clásico: basado en la mercantilización de la tierra, el dinero y la fuerza de trabajo.
- Capitalismo superindustrial: marcado por la mercantilización del conocimiento y la centralidad de la economía creativa y tecnológica.
Según Haddad, esta transición ayuda a explicar fenómenos como:
- Crecimiento de grandes empresas tecnológicas;
- La expansión de la economía digital;
- Valoración de patentes, marcas y propiedad intelectual;
- Cambios en las relaciones laborales y organización de las empresas.
El ministro sostiene que la nueva etapa del capitalismo requiere nuevas formas de regulación y políticas públicas, capaces de hacer frente a las transformaciones en la estructura productiva y las relaciones sociales.
