sábado, 26 de enero de 2019

Argentina: Registro del “No es no” y “Femicidios”: claves para entender la polémica con Pol-ka

 

chequeado.- La productora audiovisual de Adrián Suar solicitó los derechos de estas palabras que podrían ser el nombre de una serie en la que están trabajando. Sin embargo, el proceso todavía está en trámite. Qué podría pasar si la empresa obtuviera la marca.
 
En los últimos días, circulan en redes sociales versiones que indican que Adrián Suar es “dueño de los derechos mercantiles” de la frase “No es no” y la palabra “Femicidios”, términos identificados con la lucha feminista en la Argentina. Chequeado pudo verificar que Pol-ka, la productora fundada por Suar, inició los trámites para registrar estos vocablos como marca, pero hasta la publicación de esta nota los derechos no le fueron otorgados. ¿Cuál es la controversia?
En el sitio web del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), el organismo público encargado de “aplicar las leyes de protección de la propiedad intelectual”, se pueden ver las presentaciones realizadas por Pol-ka Producciones SA en julio de 2017 y marzo de 2018, respectivamente.
La productora audiovisual busca registrar los términos en las clases 38, que comprende a las telecomunicaciones, y la 41, que alcanza a los servicios de entretenimiento. En el caso del término “Femicidios” también solicitó los derechos para la clase 16, que protege los derechos de productos impresos. Si el INPI lo autoriza, Pol-ka será el dueño de estas marcas por diez años, con posibilidad de renovación, aunque con algunas limitaciones.
El registro de una marca permite su uso exclusivo y también le da el derecho a su dueño a impedir a otros su uso. Si se le otorga el derecho de estas marcas a Pol-ka, la productora podría eventualmente impedir que se transmita una campaña audiovisual que se titule así. Por eso, podría entrar en colisión con la libertad de expresión”, consideró en diálogo con Chequeado Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre y magister en Propiedad Intelectual de Flacso.
Por su parte, desde el INPI confirmaron a este medio que las solicitudes de esta productora audiovisual no fueron aceptadas hasta el momento de la publicación de esta nota.
“Una marca se registra en una determinada clase, en este caso ‘productos audiovisuales’ y ‘productos impresos’, pero eso no limita que también se pueda registrar el mismo término para otro tipo de producto/servicio”, añadió Busaniche.
En esa misma línea, desde el INPI ejemplificaron: “La marca ‘Chocolate’ está registrada en la clase 25 (ropa), eso no significa que la gente no pueda comer, hablar o publicitar chocolates, lo único que no pueden hacer es vender ropa con la marca ‘Chocolate’”.
Consultado por este medio, desde el área de Comunicación de Pol-ka explicaron que solicitaron registrar dos o tres nombres posibles para una serie de ficción basada en casos reales en la que están trabajando. Recordaron que esta es una práctica que llevan adelante desde 1994, cuando la productora inició sus actividades. Esto mismo se puede comprobar también en el sitio del INPI.
“Toda solicitud de marca tiene un trámite en el cual se hace la solicitud: se publica para oposiciones y, tenga o no oposiciones, es necesario luego hacer un estudio de fondo, previamente a la concesión. Las solicitudes de Pol-ka están a la espera de ese estudio de fondo, en el cual el INPI analiza, por ejemplo, si es contrario a la moral y a las buenas costumbres, si es idéntica o similar a una marca anterior o si viola algún tipo de derechos”, explicaron desde el organismo a Chequeado.
De acuerdo con la Ley de Marcas y Designaciones, existe una instancia de oposición en donde cualquier persona puede presentarse ante el INPI para manifestarse en contra del otorgamiento de los derechos. Sin embargo, “es necesario que tenga un interés legítimo, por ejemplo una marca parecida”, añadió Busaniche.
“En el caso de las solicitudes de Pol-ka no hubo ninguna oposición en ninguno de los casos. Pero, en el caso de que hubiera habido una oposición, vencido el plazo amistoso [N. de la R.: de tres meses] para que las partes negocien su levantamiento, se dispara un procedimiento de resolución de oposiciones que comienza con un mantenimiento de la oposición por parte del oponente, con el pago de una tasa”, concluyeron desde el INPI.