Por Osvaldo Álvarez Forte *
Para todo cambio normativo o legislativo que se pretenda implementar al afrontar compromisos internacionales en el ecosistema de la propiedad intelectual, el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) de Argentina es un organismo clave en la protección de patentes, marcas y diseños, elementos fundamentales para el desarrollo económico e innovador del país.
Sin embargo, detrás de su función estratégica, existe una problemática recurrente y poco discutida: los bajos salarios de sus empleados. Esta situación no solo afecta la calidad de vida del personal, sino que también compromete la eficiencia de la institución y, por ende, su contribución al sistema innovador argentino. ¿Una gestión con empleados pobres?


















