Por Alberto M. Paterson
El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), administrado por la OMPI, es sin duda el pilar del sistema internacional de patentes. Desde 1970, ha facilitado la presentación de solicitudes en más de 150 países contratantes mediante un procedimiento único. Sin embargo, tras décadas de aplicación, es necesario un análisis crítico: ¿hemos creado un monstruo de eficiencia burocrática que sacrifica la calidad sustantiva y la accesibilidad?



















