Entre 1978 y 2018, Estados Unidos lideró el listado mundial de solicitudes internacionales de patentes. La base de este dominio se encontraba en un alto nivel de inversión en investigación, mano de obra especializada y un entorno empresarial que fomentaba la generación de nuevas tecnologías. Sectores como la informática, la biotecnología o la electrónica de consumo encontraron en territorio estadounidense un lugar adecuado para el desarrollo de productos vanguardistas.